Nicaragua’s Traditional Memory of Abundance

Sandinistas Champion Nicaragüedad, Memoria tradicional de Nicaragua de la abundancia

From the Forward by Anuar Murrar, Sandinista Veteran, to the forthcoming Estuary Press bilingual book Program of Economic Reactivation for the Benefit of the People, 1980 / Plan de reactivación económica en beneficio del Pueblo, 1980

traditional memory of abundance

With the traditional memory of abundance, Plaza Sandino, Managua, Nicaragua, 1980. Photo by Daniel Del Solar

“In the early 1980s, implementation of the Economic Plan began along with the beginning of peace that we thought would end decades of fighting and turmoil, characteristic of Nicaraguan history since the end of the Colonial era in 1821. Finally, the people of Nicaragua could get on with our lives and build a productive and peaceful society. I was 23 years old and planning to put all of my youthful energy into helping the Nicaraguan people build a new society with a modest but fulfilling way of life. We neither idealized nor desired a society of ostentatious opulent consumerism similar to the countries of the North. Our Nicaraguan ideal was to return to a traditional memory of abundance derived from our agrarian past.

“This concept of rural nicaragüedad, [Nicaraguan way of life] derived from our indigenous roots that had outlasted colonial times and had become a strong component of our national character in spite of a dominating and oppressive colonial economy. The dominant economy was based on agricultural production for export of wood, coffee, bananas, livestock, seafood, and some precious minerals. For the vast majority of our popular classes, however, the prevailing system of production was self-sufficiency and family agricultural production, with some surplus for the local market, that originated in our Indo-Hispanic traditional culture.”

De presentación por Anuar Murrar, un veterano Sandinista, para el próximo libro bilingüe de Estuary Press, Plan de reactivación económica en beneficio del Pueblo, 1980

“Unos meses después, a inicios de 1980, se comenzó a implementar el Plan Económico y el inicio de tiempos de paz que pensábamos iba a finalizar muchas décadas de luchas y turbulencias que habían caracterizado la historia de Nicaragua desde que la era Colonial había terminado en 1821. Las masas populares nicaragüenses al fin podríamos iniciar nuestras vidas colectivas y construir una sociedad productiva y pacífica. Tenía 23 años y planificaba entregar todas mi energías para ayudarle al pueblo nicaragüense organizar una nueva sociedad modesta pero plena. No idealizábamos ni nos preocupaba llegar a tener una sociedad de consumo ostentosa y opulenta a la semejanza de los países del Norte. Nuestro ideal Nica retomaba una memoria tradicional de abundancia derivada de nuestro pasado agrario.

“Este concepto de una nicaragüedad rural había sobrevivido desde tiempos coloniales—yo diría que de raíces indígenas—y que se había transformado en un fuerte componente del carácter nacional—muy a pesar del dominio de una economía opresora establecida desde tiempos coloniales. La economía dominante se había basada en la agro-exportación de plantaciones y de enclaves extractivos de la madera, café, banano, ganado, mariscos, y algunos minerales preciosos. Para la inmensa mayoría de nuestras clases populares, sin embargo, la autosuficiencia y producción agrícola familiar, con algunos excedentes para el Mercado local, fue el sistema productivo imperante y el origen de nuestra cultura Indo-hispana tradicional.”

Comments are closed.